jueves 25 de junio de 2009

Aprendiendo de Second Life


Dolcemare: En tus últimos posteos gana cada vez más lugar la hipótesis de Second Life como un espacio de experimentación que puede ser más efectivo que la realidad misma…

Napoleón: (interrumpiendo) Esa es la trampa. Es un error de concepto. Second Life también es la realidad. No debemos considerarla como “otra dimensión”, sino como otro “estado” de lo real.

D.: Digámoslo entonces de esta forma: el cuerpo se compromete de otro modo.

N.: El Metaverso es un campo de pruebas, o puede serlo, pero está dentro de lo real, forma parte de ella. No es algo exógeno, externo. Al revés, cada vez entiendo más este programa como una suerte de universidad, de colegio en permanente recreo.

D.: A lo que se refieren tus últimos posteos, si entiendo bien, es a las distintas dimensiones de lo real que tenemos disponibles desde un software. A ese otro aprendizaje por lo virtual, que no es sino la realidad en estado digital. ¿Estás de acuerdo con esta versión?

El diálogo completo aquí.

martes 23 de junio de 2009

¿Dónde eres más real?

Supongamos lo siguiente: eres el dueño de una gran empresa. De un gran comercio y tienes muchos empleados a tu cargo. O bien, eres un simple administrativo en una oficina gigantesca, donde trabajas con muchas otras personas. En un caso u otro, interpretas tu papel. A veces te resulta cómodo, al fin de cuentas eres justamente eso que representas. Pero no sólo. También eres otras tantas cosas que no muestras a tus empleados o jefes o compañeros de trabajo, por el simple hecho de que no tiene sentido. Perderías el tiempo. Así que sigues interpretando tu papel, haciendo de eso que la sociedad hace de tí. Actúas naturalmente, te has habituado a eso. Te sale fácil. Pero a veces te cansas, sabes perfectamente que tu rol no lo es todo. Que tienes otros pensamientos, otras fantasías, otra dimensión que no puedes compartir con los que te rodean, simplemente porque ellos están en otra frecuencia.
Llegas a tu casa, prendes tu computadora y te sumerges en Second Life. Allí no necesitas representar ningún papel. A nadie le interesa. Puedes hacer lo que te de la gana. No tienes ni jefes a quienes rendir cuenta ni empleados frente a los cuales no puedes relajarte. Nada de eso. Allí haces exactamente lo que quieres. Es un oasis en lo real. Es lo real, claro que lo es (eres tu, al fin y al cabo) pero sin los mandatos de la sociedad que te circunda.
Ahora puedes explorar exactamente quién eres. Quién te gustaría ser. Quién quieres ser.
Dime
¿dónde eres más real?

sábado 13 de junio de 2009

Mi avatar está fuera. Yo dentro.

¿Irme? Jamás me fui.
Siento que me pierdo a mi mismo. Es una sensación rara.
Un avatar debería ser tu espejo, tu reflejo de este lado del monitor.
Pero esta vez es mas raro. Experimento lo contrario.
Que mi avatar está por fuera, en Real Life, y he quedado del lado interior.
Como si estuviera dentro de un cuadro en movimiento y todo afuera, en las salas no digitales, estuviera petrificado.
No es que Second Life se haya puesto raro.
Tampoco es mi cabeza.
Es el mundo el que está extrañísimo.

martes 2 de junio de 2009

Narrativas superpuestas

¿El ajedrez acaso no es real? Sin embargo, mientras desplazas los escaques no le pides similitudes con tu autobiografía. Puedes encontrarlas, puedes provocarlas, la literatura rebasa de estas metáforas. Pero mientras juegas estás en el tablero: ese es tu contexto, el mundo se reduce a unas cuantas jugadas. No puedo dejar de sentirme así, un avatar-alfil que juega una partida donde no sabe qué gana, ni siquiera cómo son los movimientos, pero sí intuye quienes son parte de su equipo.