
Cada vez pienso más a Second Life como otra geografía, como a una cultura construida de los fragmentos de muchísimas culturas. No importa tanto cómo vemos nosotros al metaverso, sino cómo nos perciben los demás en este planeta digital. Por mas que trate de adivinar a la persona física por detrás del avatar, éste es conclusivo al momento de conocerlo en las coordenadas del software. Ok, puedo indagar en los modos en que una persona física utiliza su avatar, en sus estilos, estrategias. Pero teniendo en cuenta que un avatar es un lenguaje, que en definitiva es código fuente, lo primero que me enamora es tu ficción visual. ¿O acaso no somos nuestro estilo?