
Estar presente, claro, pero ¿de qué modo? El amor en el metaverso es directamente proporcional a la idea que tengas de cómo debe ser la relación entre el mundo digital y el mundo físico (SL y RL). ¿Por qué mi presencia tiene que manifestarse del mismo modo en un espacio físico y en uno digital? El tema es más complejo. Precisamente por su revés, la ausencia. Si me faltas en el mundo físico, si te extraño en él, si reclamo tu presencia ahí donde el abrazo pueda sentirlo mi cuerpo y no mi pensamiento, entonces los sueños poseen un solo destino. Entonces los sueños deben comprobarse, deben manifestarse de otro modo. Mis otros sentidos (el tacto, el olfato) hacen su trabajo, ganan no tan secretamente sus batallas.

No puedo más que citar este terrible poema del surrealista Robert Desnos:
Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.
¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían adaptarse al contorno de tu cuerpo.
Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y me gobierna desde hace días y años, seguramente me transformaré en sombra.
Oh, balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente y tus labios que los primeros labios y la primera frente que encuentre.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre los fantasmas, cien veces más sombra que la sombra que siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.








