miércoles 27 de febrero de 2008

Poemas

Hatsue Watanabe me decía ayer: "tus viajes son más psicológicos. A mí me fascinan los lugares". No sé si estas eran exactamente sus palabras, posiblemente no, pero sí el concepto. Me dejó pensando. ¿Realmente mis viajes son más psicológicos? Tiene razón, sí, lo son. Pero sin ninguna voluntad de volverme derridiano, lo cierto es que para mí Second Life es como una escritura. Es escribir un poema. Una experiencia intensa donde el cuerpo y todas sus sensaciones están presentes en cada viaje. Escribir un poema es algo tremendamente físico en mi vida. Hatsue dio en el clavo, seguramente sin buscarlo: la virtualidad me abre a búsquedas donde lo físico y lo puramente mental se funden más y más. Pienso ahora en una preciosa canción de Tricky, titulada, precisamente, Poems.

sábado 23 de febrero de 2008

Depuración digital del ego

En Second Life me permito narcisismos que me odiaría tremendamente en Real Life. Y es que, aún disfrutándolo tanto, este querido avatar es una investigación sobre mí mismo. Quizás más un lugar de desencuentro que de encuentro, aunque finalmente de una forma u otra termino con toparme con mucho de mí. Es que Napoleón Baroque soy yo mismo, quien soy en Real Life, pero en otras condiciones (virtuales). Y el estar sumergido en este mundo de imágenes me da libertades de experimentación inéditas, siempre tratando de llegar a lo mejor me mi mismo. Ojalá Second Life me permita experimentar ser cada vez mejor persona.
Sé que a muchos esto le resultará aburridísimo. Para mí es absolutamente al revés.

martes 19 de febrero de 2008

Oyana

A veces nos pasa. Tenemos la sensación de conocer a alguien desde hace mucho tiempo. Imagínense en Second Life, donde las identidades de los avatares más interesantes están rediseñadas con otros aspectos de nuestra personalidad. Con Oyana me pasa algo curiosísimo.
Tengo con ella la complicidad que sólo reconozco en amigos y amigas de toda la vida, pero al mismo tiempo me resulta seductoramente misteriosa. Creo que porque su actitud no tiene nada de misteriosa (quizás si de reservada). Oyana es uno de esos avatares por los cuales sigo apostando a este "software emocional".