Aprendemos a movernos en estado avatar. Debe ser como pisar la luna: los pasos no son iguales. La gravedad es otra. Simulamos, tratamos de asimilar el metaverso a nuestro mundo físico. Pero sabemos que estamos en otra parte, incluso sin abandonar nuestro cuarto.Aprendemos a aceptar que una parte muy importante de nuestras vidas transcurre en estado avatar. Y si tuvimos que aprender a convivir con nuestra dimensión avatar, por lo mismo todo el tiempo nos vemos empujados a aceptar que nuestro amor aquí es un amor avatar, sin por ello dejar de ser amor.
Todo lo contrario.
Sospecho que es el amor mas puro que tuve en toda mi vida.




