
Second Life es, aunque a veces lo relativicemos, una forma de sociabilidad. Aunque nos aislemos (muchos de los avatares mas interesantes y entrañables que conocí son extremadamente solitarios). Aún así, cada cual tiene su lista de contactos (pequeña, grande, íntima).
Soy un avatar viejo. Al menos para los tiempos del metaverso. Y cada vez que ingreso no encuentro a nadie conocido.
Es cierto: existen a mi alrededor decenas de nuevos contactos, de amistades posibles.
Pero me vence la inercia. Doy vueltas, no tengo ganas de conocer a nadie, me gustaría encontrarme con quienes aprendí a valorar.
¿Nostalgia de antiguas fases del metaverso?
Qué patético.
Second Life también puede ser algo muy viejo.